Los Estragos de la Pandemia | Coyote Politico

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Leo estuvo a punto de morir de COVID-19, pero salió adelante y ha regresado a su trabajo de paramédico con una de las misiones más complejas: rescatar a un paciente de coronavirus atrapado en una azotea.

Es un día importante para él. Tras 20 días aislado, se reincorpora en su puesto de jefe del cuerpo de rescate de Nezahualcóyotl, municipio de 1.2 millones de habitantes colindante con Ciudad de México, la zona más afectada en el país, que acumula casi 134,000 casos y 15,944 muertos.

Sus oscuros ojos desbordan ilusión al pisar el cuartel de emergencias del que fue apartado por esta enfermedad que le provocó un “dolor indescriptible”.

“Yo sentía la muerte. Me puse a redactar una carta dirigida a mis hijas que nunca fue entregada, gracias a Dios. Pero la verdad se siente muy feo”, cuenta a Efe. En su primer día de servicio, el primer encargo no tarda en llegar.

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